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Carnaval
Por Pascual Gómez

El carnaval que se celebra en nuestro pueblo no es diferente al resto de los carnavales de España. La gente se disfraza, asiste a bailes y disfruta de los últimos días en que reina Don Carnal antes de entrar en la Cuaresma.
Pero llegado el miércoles de ceniza, todo cambia y se convierte en una fiesta con unas particularidades propias. El miércoles de Ceniza, día en que se unge con ella en el simbolismo cristiano, los Castellareños lo llevan hasta extremos insólitos y toda la metáfora del toque con ceniza se convierte en "El polvico". Llevado a cabo por los inefables y estrafalarios "ceniceros". Personas disfrazadas de "mascaras" en muchos casos simplemente con un mono de trabajo, alguna ropa vieja y en otras con ropas sacadas del fondo del armario y perteneciente a vestidos de mujer ya en desuso; tapada la cara simplemente con un trozo de tela sin importar color, con dos agujeros para los ojos y otro mas grande para la boca siempre húmedo a causa de la respiración forzada dentro de su mascara dándoles un aspecto de espectro salido de la tumba o de persona que ha de ser ajusticiada. A partir de las 12 de la noche en que se entra en el miércoles ya están preparados y esperando a la salida del baile a cuanta moza puedan "Echar un polvico" Corriendo con su lata o cubo llena de ceniza detrás de las mujeres y gritando "Un polvico" "Un polvico" "Un polvico".Un grupo de este tipo, todos gritando en dirección a alguna moza, impresiona a mas de una. Esta labor normalmente es hecha con esmero pero no falta quien en vez de un polvico lanza una ráfaga......O varias......De temer particularmente a los de menos edad, por su falta de control y el anonimato que da la máscara. Para continuar durante todo el día con su tarea del polvo y visitar las casas en donde son invitados a beber, o atenerse a las consecuencias polvorientas; hasta llegar al entierro de la sardina en que acompañan el cortejo continuando con su labor de "Ungir". Ayudando a todos en los llantos por la entrada de la Cuaresma con latas con ascuas en las que queman picantes, y sustancias lacrimógenas insoportables por mucho tiempo en el que las porta. Antiguamente era tradicional que en los bailes los chicos les regalaran a las chicas con las que bailaban un bizcocho, que algunas guardaban para llevarlo a casa.
Ese día las mozas no solían salir de las casas y veían los ceniceros desde el balcón y las ventanas. Y ay de ellas si se mofaban de los ceniceros que no faltaba quien con mucho arrojo y riesgo asaltaba la casa para cumplir con su cometido.

Se aceptan nuevas versiones y cualquier corrección u ampliación.


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Enlaces relacionados: http://www.lanzadigital.com/carnaval2.html

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