Castellar de Santiago
(Sitio NO oficial del
pueblo)
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AL sur de la provincia de Ciudad Real, en un pequeño pueblecito llamado Castellar de Santiago, vive Ignacio Castellanos. Ignacio es un muchacho de 15 años que asegura haber tenido, desde el pasado 1 de enero, 18 apariciones de la Virgen en un lugar. a las afueras del pueblo.
denominado "Los Charcones".
El lugar, a escasos metros de las últimas casas del pueblo. no puede ser más humilde. En lo que fue una pequeña vega. hoy un arroyo seco lleno de cardos y espinos, en torno a un pequeño montículo de piedras, se amontonan las estampas de la Virgen, las flores llevadas por los fieles. las velas, y naturalmente el agua bendita. Junto al majano de piedras hay un manantial que Ignacio descubrió con sus propias manos el pasado 13 de mayo, fecha en que definitivamente los habitantes del lugar empiezan a dar credibilidad a los encuentros de Ignacio con la Virgen.
La historia se repite. Los protagonistas son siempre de las mismas características: niños y niñas de origen humilde viven en un entorno rural, con una personalidad retraída, son tímidos e introvertidos. Ignacio Castellano es hijo de una familia humilde, sus padres viven del campo y respetan profundamente todo lo que le está ocurriendo al chico.
"Estoy preocupado por el manantial"
Después de visitar el lugar, quisimos conocer a Ignacio. Nos recibe su madre, Nicolasa, un poco reacia a la entrevista. Poco después aparece un joven menudo, serio, de mirada profunda, no dudamos que se trata de él.
"Yo no quiero ninguna publicidad, esto no le gusta a ella (la Virgen) ", nos dice. Insistimos en que queremos conocerle, y que sentimos respeto por él y por la historia de sus apariciones.
¿Cuándo tuviste la primera visión, Ignacio?
-Fue el día 10 de enero. Desde entonces hasta hoy he tenido 18 apariciones en sucesivas fechas. La última, para completar el ciclo de las 18
previstas, ayer, día de la Virgen del Carmen.
-Serás consciente de la magnitud que va tomando el asunto. El pasado 22 de junio congregaste en el lugar de "Los Charcones" a 2.000 personas procedentes de muchos lugares de la provincia. Ayer a otras tantas. ¿Qué opinión tienes de esta manifestación de fe?
-Me gusta que la gente tenga devoción a la Virgen, pero no me gusta la publicidad ni el alboroto que hay en el lugar. Estoy preocupado con el manantial de agua. La Virgen quiere que el agua se comparta, y no que se la lleven a cántaros.
Una paloma blanca al amanecer
El manantial que descubrió Ignacio el pasado 13 de mayo, es un pequeño agujero en la tierra, de unos 40 o 50 cm de profundidad, aparece aras de tierra, tapado con un saco de plástico. El agua es escasa, pero suficiente para llenar los vasitos que continuamente llenan los visitantes. El agua es milagrosa, dicen. Es frecuente ver a gente mojar los dedos en el agua y dársela en la parte del cuerpo que tienen dolorida. en las heridas, en erupciones cutáneas, etc. , etc.
El lugar no puede ser más humilde. Todo allí es la mínima expresión de la pobreza. El majano de piedras es el altar primario que han improvisado los devotos. Siempre hay flores en el lugar y velas encendidas. Los que llegan al lugar se santiguan y dirigen miradas
reverénciales a las estampas de la Virgen. " Ojalá algún día se haga aquí un santuario y una fuente para que cojamos el agua milagrosa -dice
una señora- .Si viera usted cómo al despuntar el día aparece por aquí una paloma blanca y se posa en las piedras -sigue diciendo la señora-. Entre todos tenemos que colaborar para que aquí se haga algo. "
-Ignacio, ¿cuál es el mensaje o los mensajes que te transmite la Virgen?
-Yo no quiero manifestar cosas, ni ser protagonista de nada. Como dijo Bernardita de Lourdes, "Quiero ser como una escoba que se usa y luego se guarda en el rincón ". Así de humilde quiero ser yo.
De pequeño jugaba con estampas
En este momento el chico junta las manos en señal de plegaria y eleva la mirada al cielo. Sigue hablando, pero ahora con un tono más dogmático.
"Ella quiere que la Humanidad sea mejor, que la juventud se deje de vicios y viva una vida más cristiana. Ella está preocupada por la evolución del mundo", dice Ignacio con la mirada perdida.
-¿Qué relación tenías tú antes con ese lugar de las apariciones?
-Yo siempre jugaba cuando era pequeño en ese lugar. Cuando mi padre me llevaba al campo, me quedaba rezagado y rezaba a la Virgen.
Ignacio se niega a contarnos la intimidad de sus contactos con la Virgen.
No queremos insistir y respetamos sus deseos. Su madre tampoco quiere influir y nos sugiere que le dejemos.
Aparte de esa espiritualidad que irradia, sus andares parsimoniosos y una mirada con un halo de misterio,
Ignacio podría ser un chico normal. Estudia administrativo, en un centro de Valdepeñas, localidad que está a 28
km.. de Castellar. No comparte la
afición por los deportes con otros chicos de su edad. "A mi no me gusta el fútbol, ni las diversiones de los chicos de mi edad", asegura.
Los vecinos de Ignacio Castellanos nos comentan que siempre le han visto de pequeño jugar con estampas y que ha tenido una infancia introvertida y solitaria. De pequeño estuvo muy enfermo y le operaron en la clínica La Paz de Madrid, nos dice otra vecina.
No sabemos el secreto para que diariamente se concentre allí un montón de gentes y se acerquen con espiritualidad al lugar, pero lo cierto es
que la noticia se ha propagado como la pólvora y los lugareños ya sueñan
con un santuario en "Los Charcones".
Texto y fotos:
ALONSO MARCO
(SCOOP PRESS)