Castellar de Santiago
(Sitio NO oficial del pueblo)

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La Virgen también tiene cita en Castellar de Santiago

El pequeño municipio de Castellar de Santiago, situado a muy pocos kilómetros de la provincia de Jaén,
se ha convertido, gracias al joven Ignacio Castellanos, en un nuevo lugar de peregrinación en Ciudad Real, en donde en los últimos meses, las apariciones de la Virgen, han movilizado a cientos y cientos
de personas, tanto en este pueblo como en Llanos del Caudillo, otra pequeña aldea de colonización, en la que el también joven Antonio García, asegura mantener contactos directos con la madre de Dios.
El pasado viernes 22 de junio alrededor de dos mil personas, procedentes de muchos puntos de la provincia e incluso de Madrid, comenzaron a concentrarse a partir de las cuatro de la tarde en un paraje conocido como Los Charcones, situado a escasa distancia del casco urbano. Allí en la confluencia de una rambla y una veguilla, secas desde hace muchos años, la gente, en su mayoría guiada por la fe, se arremolina en torno al joven Ignacio Castellanos, esperando que llegue el contacto con la Virgen.
Al parecer en la tarde del pasado viernes no llegó a producirse el contacto, algo que por el contrario, aseguran que sí ha ocurrido en otras ocasiones. El peregrinaje a los Charcones se inició el pasado mes de mayo. Desde esa fecha hasta ahora la noticia ha ido corriendo de boca en boca entre los vecinos de los pueblos cercanos a Castellar de Santiago, hasta el punto que el pasado viernes además de de-
cenas de coches particulares, llegaron al pueblo varios autobuses llenos de gente procedentes de Torrenueva, santa Cruz de Mudela y otros
municipios cercanos. Ignacio Castellanos es un chaval de quince años que estudia en el Instituto de Formación Profesional de Valdepeñas. Desde siempre le ha gustado pasear en solitario por los alrededores de su pueblo. También, desde muy niño, ha sentido una especial inclinación por los símbolos de la fe cristiana, imágenes de santos y de vírgenes sobre todo, que le acompañan habitualmente en sus paseos por el campo.
Muy introvertido, el pequeño Ignacio, que desprende un halo de pureza poco frecuente en los adolescentes de esta época, se muestra muy reacio a hablar con los periodistas, «porque la Virgen me ha dicho que no quiere que dé publicidad de lo que aquí está ocurriendo». Su madre, no llega a comprender por qué su hijo no quiere contar lo que le está sucediendo, desde que el primer día de 1990 tuvo el primer contacto con la madre de Dios. Sin embargo, respeta su decisión de no querer hablar.
La noticia corre como la pólvora Pero a pesar de su mutismo ante los medios de comunicación, la noticia de las apariciones se ha extendido rápidamente por toda la comarca. Lógicamente, los primeros en enterarse fueron los dos mil quinientos habitantes de Castellar de Santiago. Allí, al igual que en otros sitios, los hay que van con fe ciega a Los Charcones mientras que otros se muestran escépticos, dudando o incluso negando los poderes de Ignacio.
Aunque el joven asegura que la primera aparición tuvo lugar el uno de enero, la primera prueba «rotunda» de los poderes de Ignacio se dio
el pasado 13. de mayo, cuando estando escarbando en la veguilla seca, comenzó a manar agua. Desde ese momento, y según aseguran personas del pueblo, miles y miles de litros de ese agua han salido de Castellar de Santiago, embotellados en todo tipo de recipientes, desde pequeños frasquitos, como los que venden en Lourdes hasta garrafas.
Inválidos, personas con cualquier tipo de afección reumática o de piel, y gente con otro tipo de enfermedades o problemas psíquicos o familiares esperan con avidez la noticia de una próxima aparición para desplazarse con una enorme carga de fe a Los Charcones. Allí, al igual que sucede en otros lugares donde se dan fenómenos semejantes, como el ya muy famoso de El Escorial, muchos de los asistentes, se auto convencen de los poderes de Ignacio, viendo a través de los frasquitos de cristal que contiene el agua milagrosa, chiribitas y otros efectos cromáticos, tras su exposición al sol.
Un sol de justicia acompañó el pasado viernes 22 a los cientos de peregrinos que, en algunos casos, desde primeras horas de la tarde, acudieron a Los Charcones. Mientras que Ignacio Castellanos del que en ningún momento se separa su madre, invoca plegarias llamando a la Virgen, rodeado por los más madrugadores, otras personas se entretienen mirando directamente a un sol cegador. Hay quien dice que algunos de los asistentes lo han visto girar sobre su propio eje. Otros aseguran ver un aura de distintos colores rodeando al astro rey.
Aunque el pasado viernes no se produjo el contacto, la mayor parte de los asistentes no se marcharon defraudados de Castellar de Santiago. casi todos volverán, arrastrando además en su próximo viaje al amigos y familiares. Como recuerdo del día se llevan sus botecitos conteniendo el agua milagrosa. Hay quien no espera allegar a casa, y antes de subir al coche, se restriega por un eczema cutáneo el ungüento. Quizás su fe termine haciendo el milagro. De momento nadie se ha atrevido a sacar provecho Comercial de las apariciones de Castellar de Santiago. El propio Ignacio se negaría frontalmente a ello. Al joven sólo lo guía la fe. y por eso, seguirá contactando con la Virgen en el arroyo seco donde el pasado mes de mayo se produjo el milagro. PEDRO PINTADO



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