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San Isidro en el Romancero de Castellar

Agustín Clemente Pliego

El día quince de este mes celebramos en Castellar y en muchos pueblos de España la fiesta de San Isidro, un santo del siglo XI que con el tiempo se convertiría en patrono de los campesinos y de Madrid.

La devoción al santo se remonta ya a su época (Edad Media) y sobre él surgieron numerosas leyendas milagrosas que hacían las delicias de la gente piadosa, como el milagro del ángel que araba mientras San Isidro rezaba, el de la subida de las aguas del pozo al que había caído su hijo, el de llenarse su granero después de haber dado todo su trigo al patrón de Torrelaguna para cumplir con sus exigencias o el de la marmita que siempre estaba llena a pesar de distribuir su contenido alimenticio entre los pobres.

El romancero tradicional se ha nutrido de estos milagros, sobre todo a partir del siglo XVIII en que los ciegos los vendían a precios módicos, impresos en pliegos de cordel que las gentes aprendían y luego los enseñaban a las nuevas generaciones. Este modo de difusión de la literatura oral ha perdurado hasta la década de los sesenta del siglo XX. A partir de entonces fue poco a poco perdiéndose debido a los cambios culturales y a los nuevos modos de vida que el progreso ha traído.

Hasta esas fechas era frecuente que a las romerías y fiestas de San Isidro acudiesen ciegos y lisiados vendiendo esos pliegos acompañados siempre de su melodía musical. Las devotas los aprendían de memoria para cantarlos en la misma romería o mientras realizaban las tareas domésticas. En el caso de Castellar también en las cruces de mayo o en la recogida de la aceituna, si se terciaba, se podían oír romances.

Esto también sucedía en los años cincuenta y sesenta en Los Cotillos. Entonces se compró una imagen de San Isidro y allí se le festejaba con una misa, una procesión y concursos de destreza de arado romano (ganaba quien hacía el surco más derecho) o carreras de bicicletas. También se mataba un cordero y se hacía una comida campestre. Se cantaban romances y se bailaban jotas y pasodobles.

 

San Isidro en Los Cotillos (1958)

(Izquierda, de pie) Marcos Galán Güiza, Mari Fuentes Abarca, ¿?, Emilio Arteaga, su hermana Rosa

y, al fondo, su otro hermano.

(Izquierda, sentados) ¿?, ¿?, Evangelina Galán Güiza, Esperanza Rivas y Antonia Fuentes Abarca.

Esta costumbre de cantar y difundir romances u otras canciones populares, como estamos viendo, se ha conservado en Castellar y en numerosos pueblos de la España agraria; pero, para desgracia nuestra, se ha empezado a perder a partir de los años setenta con la invasión de nuevas canciones difundidas por los medios de comunicación audiovisual y otros medios técnicos como el disco, el casete, el CD o el MP3. Muchas personas de las generaciones surgidas a partir de la década de los setenta desconocen estas canciones tan antiquísimas.

En el año 1981 conseguí recopilar en nuestro pueblo muchas de estas canciones para que no cayeran en el olvido definitivamente y las grabé en un radio-casete. Dos de ellas eran típicas de la fiesta de San Isidro y sus informantes las habían aprendido de los pliegos de cordel que vendían los ciegos u otros juglares modernos por estas fechas.

Se trata de dos romances: San Isidro labrador y El arado + Milagro de San Isidro. Son dos textos de amplia divulgación en el campo manchego y que todavía se conservan, como reliquias del pasado, en la memoria de algunas personas ancianas (otras más jóvenes) de Castellar.

El primero de ellos me lo cantó nuestra desaparecida paisana, Jerónima Rubio López, en 1981, cuando tenía 77 años. Según me dijo lo había aprendido de los impresos que vendían los ciegos por las calles el día de San Isidro. Se cantaba todos los años a San Isidro el día de su fiesta e incluso en las cruces de mayo. Conseguí también otra versión del mismo, algo más breve, que me la cantó Encarnación Orejón con 46 años.

En este romance se narra el célebre milagro de los ángeles que araban mientras San Isidro rezaba sin que el amo le reprochase su comportamiento, lo que propiciaba la envidia de sus compañeros. Está constituido por versos octosílabos con varias rimas asonantes en (í.a, é, á.o, á). Además se cantaba con una melodía muy alegre y pegadiza al oído, lo cual posibilitaba su fácil memorización.

 

San  Isidro labrador

San Isidro labrador labraba en su quintería,

y cuando se iba arar era más de mediodía

Mayorales de alredor, todos le tienen envidia,

de ver que sus gananciales sin comparación crecían.

Mayorales de alredor (1)al amo van a imponer:

"Mire usted, que su criado no cumple con su deber".

"Si mi criado no ara ni cumple con su deber,

a ustés(2) no les pido nada para pagarle yo a él".

Se salieron de su casa con la cara avergonzados,

el amo, que no era tonto, quiso enterarse del caso.

Ha montado en su caballo y a la quintería fue,

tuvo que pasar el río como acostumbraba él.

Pero al subir una loma San Isidro estaba orando,

y los bueyes con un ángel, ellos seguían labrando:

"Buenos días tenga, Isidro". "Tan buenos los tenga el amo".

"Dime quién te ayuda a ti para cumplir tu trabajo".

"A mí no me ayuda nadie para cumplir mi trabajo,

tan sólo el Rey de los cielos que me da salud y amparo".

Estando en estas palabras San Isidro salió arando,

y vio de abrirse tres zurcos (3) no habiendo más que un arado.

Coge el amo su caballo y de alegría llorando,

fue a decirle a su señora que su criado era santo.

Que repiquen las campanas, y el pueblo se ha emocionado,

y van a por San Isidro por mandato de su amo.

Al señor de San Isidro lo van a felicitar,

porque tiene hoy su campo que es una preciosidad.

1)Forma vulgar de alrededor.

2)Vulgarismo de ustedes.

3)Surco es la forma correcta, que son las hendiduras hechas por el arado.

 

El segundo romance es una composición híbrida donde la inspiración popular ha fusionado dos romances diferentes que tenían vida independiente (El arado + Milagro de San Isidro). El arado es un texto muy difundido en España en el siglo XIX, en pliegos de cordel con el título de Nuevo romance de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo, explicada por las piezas del arado. Estas piezas suenan a antiguallas a las generaciones que no conocimos el arado romano, por ello en las notas aclaro su significado y se pueden ver, algunas, en el dibujo.

El otro romance que se ha fusionado con El arado narra otro milagro difundido también mediante pliegos. En esta nueva versión híbrida de Castellar, podemos observar que tras enumerar las partes del arado romano (dental, timón, esteva, cama, pescuño, reja, etc.) y establecer una serie correspondencias simbólicas con la pasión de Cristo se pasa a considerar a San Isidro como labrador que gobernará ese arado y que realizará otro prodigio: la milagrosa aparición de una fuente al tocar con la reja de su arado. Según la tradición, el milagro que aquí se narra ocurrió en la margen derecha del río Manzanares, lugar donde en 1528 la emperatriz Isabel, mujer de Carlos V, fundaría la Ermita de San Isidro en Madrid.

 

El arado + Milagro de San Isidro

 

Estén atentos y oigan lo que dicen mis hermanos.

Un arado quiero hacer, de piezas lo iré formando

y de la pasión de Cristo misterios iré explicando.

El dental (4)es el sepulcro donde a mi Dios enterraron,

la reja(5) será la losa con que el sepulcro taparon.

Esta es la cama (6)y la luz donde Cristo dejó fama,

y por eso sacó cama del madero de la cruz.

Las vilortas (7)son los grillos a quien mi Dios prisionaron,(8)

que el timón (9)queda derecho, que así lo pide el arado,

que derecha fue la lanza que a mi Dios pasó el costado.

En la punta del timón tiene cinco llavijeros,(10)

significan cinco llagas que a nuestro Señor le hicieron.

Las tenillas y las altas son las tres prendas de amor,

significan las llavijas en la punta del timón.

Las orejeras (11)son dos que las hice con mis manos,

que tenemos tan buen Dios que muere por los cristianos.

El pescuño (12)es el que apreta (13)todas estas herejías,

significan los dolores que le dieron a María.

La esteva (14)será el rosal donde nacen las olores,

a donde ponen las manos los curiosos labradores.

Una vara con su aijón,(16) también con sus gavilanes,(17)

necesita un labrador para corregir sus pares.(18)

Un ubio (19)con dos camellas (20)en medio se reconocen,

donde sientan las medianas (21)al punto de dar las doce.

Las melenas (22) y goyuntas,(23) de eso yo no digo nada,

que las hizo San Isidro y San Antonio de Padua.

Ya está el arado completo y ahora nos falta el gañán,

iremos ca (24)San Isidro, que es un lindo mayoral.(25)

Apenas se lo hemos dicho ha repuesto (26)con placer,

ha repuesto con placer y mucha melosidá,

ha repuesto San Isidro que él mismo las arreará.(27)

A otro día por la mañana, apenas ya amaneció,

se ha marchado San Isidro a labrar a su labor.

Y apenas había uncido (28) a labrar ya principió

derramando su simiente, dándole gracias a Dios:

"El primer puñao pa (29)Dios, el segundo pa mi amo,

el tercer puñao que tiro, para las aves del campo".

Las aves lo están oyendo, vinieron con arrogancia

dando gracias San Isidro como iba su labranza.

San Isidro contestó que era la primer (30) merced,

que era la primer merced que en aquel peazo (31)sembró;

y al punto de mediodía San Isidro desunció.

San Isidro desunció para darle agua a sus pares, (32)

a una piedra se acercó y dio con los gavilanes.

Una fuente de agua echó más clara que los cristales:

"Tente arriba, Cartagena, y aléjate, Vïoleta,

que ya me duelen las manos de corregirte la esteva".

El surco que abre el arado significa el camino,

significa el camino de Jesús Sacramentado.

Si el arado no se tuerce y el sementero (33)va bueno,

le daremos muchas gracias a Jesús de Nazareno,

le daremos muchas gracias al Cristo (34)de nuestro pueblo.

 

4)Palo o pieza de hierro donde se encaja la reja del arado.

5)Instrumento de hierro acabado en punta que sirve para romper y revolver la tierra.

6)Pieza encorvada de madera o de hierro, en la cual encajan por la parte inferior delantera el dental y la reja, y por detrás la esteva; por el otro extremo está afianzada en el timón.

7)Cada una de las abrazaderas de hierro, dos por lo común, que sujetan al timón la cama del arado.

8)Aféresis de aprisionaron producida por la regularidad métrica que impone el octosílabo, el cual obliga incluso a violentar la sintaxis. Más fácilmente podría haber dicho: "que a mi Dios aprisionaron".

9)Palo derecho que sale de la cama del arado y al que se fija el tiro.

10)Evolución fonética natural de clavijero, parte del timón del arado en la cual están los agujeros para poner las llavijas o lavijas, (clavijas), piezas cilíndricas de madera o hierro que encajan en los agujeros hechos en la punta del timón.

11)Cada una de las dos piezas o palos que el arado común lleva introducidos oblicuamente a uno y otro lado del dental y que sirven para ensanchar el surco.

12)Cuña gruesa y larga con que se aprietan la esteva, reja y dental que tiene la cama del arado.

13)Vulgarismo, aprieta.

14)Pieza corva y trasera del arado que, sobre la cual lleva la mano quien ara, para dirigir la reja y apretarla contra la tierra.

15)Aunque hoy prefiramos la forma masculina (los olores) ha sido palabra ambigua.

16)Síncopa de aguijón, pieza de hierro acabada en punta en que remata la vara con que se aguija a los bueyes y otros animales. En Castellar recibe el nombre de varijá.

17)Hierro cortante que tiene en la punta de abajo la aguijada, con el que el gañán limpia el arado y lo desbroza.

18)Conjunto de dos bueyes de labranza.

19)Yugo de los bueyes y de las mulas. En Castellar se denomina toza, que es la forma más extendida en Castilla-La Mancha.

20)Forma arcaica de gamellas, arco que se forma en cada extremo del yugo que se pone a los bueyes, mulas...

21)Correa fuerte con que se ata el barzón al yugo de las yuntas.

22)Almohadilla o piel que se pone a los bueyes bajo el yugo.

23)Forma vulgar de coyundas, correa con que se uncen los bueyes.

24)Vulgarismo formado por elisión y apócope de "a casa de".

25)El mayoral es el capataz que dirige a una cuadrilla de trabajadores del campo.

26)No es forma vulgar sino un verbo inusitado que actualmente ha sido reemplazado por responder o replicar.

27)Estimular a las bestias para que echen a andar o aviven el paso.

28)Atar o sujetar al yugo bueyes, mulas u otras bestias.

29)Formas vulgares (puñado para) obligadas para la regularidad métrica de la composición.

30)Palabra incorrecta. El ordinal sólo se apocopa ante nombre masculino.

31)Síncopa de pedazo, nombre con que en algunas poblaciones manchegas se designa a las parcelas de tierra destinadas a la labranza. En nuestro pueblo es la forma más común. En otros lugares los llaman hazas, bancales…

32)Entiéndase, a su par de bueyes.

33)Nombre ambiguo, más usado en su forma femenina, sementera, tierra sembrada.

 

Arado romano

El resultado métrico de esta combinación es un texto romancístico con variedad de estrofas: se inicia con una serie de versos asonantados y luego se insertan coplas mezcladas con algunas redondillas. Lo recogí también en 1981 de las hermanas María y Bernardina Romero Sánchez, entonces de 72 y 60 años respectivamente, quienes, según me contaron, lo habían aprendido de su madre. Lo cantaban el día de San Isidro y también, como el anterior, en las cruces de mayo.

Los textos están transcritos siguiendo con fidelidad la grabación de los mismos, por eso he respetado olvidos de algunos versos, las interpolaciones y las alteraciones que ocasionan ciertas incoherencias en el argumento. También he respetado las incorrecciones fonéticas marcándolas en cursivas. Obsérvese cómo muchos vulgarismos como aprieta, ca, puñao, pa, peazo... son típicos de nuestra forma de hablar. Algunos de ellos están obligados por la melodía musical y por el octosílabo dominante (alredor, ustés...).

Sirvan estos textos como testimonio del fervor popular que ha gozado San Isidro entre nosotros y como muestra de nuestra riqueza musical.

 

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