Castellar de Santiago.org
Este lugar es tuyo y de todo aquel que desee participar con sus artículos, fotos, recopilaciones, enlaces, opiniones...
En este momento se encuentra en construcción. Si deseas aportar algo, ponte en contacto con el
Administrador

El Cambrón

Una sierra cargada de historia

INTRODUCCIÓN

Comenzar una colaboración escrita para esta página, en torno a una sierra situada al Sur de nuestro término, puede resultar una banalidad para algunos y un pretexto para rellenar unas hojas para otros. Pues bien esta formación montañosa es, dentro de nuestra comarca y términos, la que más aportaciones y datos históricos ha dado a nuestro caudal histórico porque en gran parte de las épocas, ha tenido alguna de estas pequeñas aportaciones a nuestro acervo histórico y cultural. Si el cerro Castellón fue el Génesis de nuestros inicios (Su asentamiento íbero-romano y su topónimo del cual deriva Castellar) no conoce épocas posteriores donde se siga detectando presencia de otras culturas, sí ocurre en la sierra del Cambrón, donde, si queréis, haremos un paseo histórico, por esta hermosa formación montañosa.


Su nombre. Su orografía Tiene este nombre de cambrón de una planta, mata espinosa de hasta 3 m. de altura cuyos sinónimos pueden ser la cambronera o la zarzamora. También son variedades idénticas el espino cerval o la espina santa.

Dicho esto, podemos decir, que esta sierra toma el nombre de este arbusto, muy abundante, sobretodo, en las umbrías de esta sierra.

Constituye orográficamente la sierra del Cambrón, una formación montañosa situada al sur de nuestro término y el de la Torre, que discurre de saliente a poniente, donde la parte sur esta íntegramente metida en Jaén, en el termino de Santisteban del Puerto. La parte norte discurre entre los términos de Villamanrique, Castellar de Santiago y Torre de Juan Abad. Por lo tanto, podemos decir que esta cadena montañosa, abarca desde el cerro de Camarote Alto, con 829 m. hasta el poniente, en un conjunto de altitudes al lado de Charco del Corzo, con 857m. La altitud media de toda esta formación es de 829 m. pero en medio de toda ella, despuntan tres altitudes que superan los 1000 m. de altitud, destacando la llamada del cerro Cambrón, con 1068 m. (las otras dos tienen 1049 y 1058 al saliente y al poniente respectivamente).


Sus cuencas fluviales

Comenzar una colaboración escrita para esta página, en torno a una sierra situada al Sur de nuestro término, puede resultar una vanalidad para algunos y un pretexto para rellenar unas hojas para otros. Pues bien estaformación montañosa es, dentro de nuestra comarca y términos, la que más aportaciones y datos históricos ha dado a nuestro caudal histórico porque en gran parte de las épocas, ha tenido alguna de estas pequeñas aportaciones a nuestro acervo histórico y cultural. Si el cerro Castellón fue el Génesis de nuestros inicios (Su asentamiento íbero-romano y su topónimo del cual deriva Castellar) no conoce épocas posteriores donde se siga detectando presencia de otras culturas, sí ocurre en la sierra del Cambrón, donde, si queréis, haremos un paseo histórico, por esta hermosa formación montañosa.


Los inicios históricos. Los asentamientos Ibero-romanos

Si atestigua la .historia greco-romana qué los oretanos fueron los primeros pobladores de la provincia de Ciudad Real, desde Toledo a Sierra Morena y desde El Valle de Alcudia hasta Albacete, podemos asegurar implacablemente que somos o fuimos oretanos y prueba de ello es que en nuestra comarca se encuentran lugares con vestigios y topónimos que atestiguan su presencia. Sitios como Castellón, Castrillón, Cabeza de Buey, Castillejos, Atalaya Alta, Atalayón, etc. dan prueba evidente de su presencia.

Ocurría allá por 1945, en la solana de la sierra que centra nuestra historia, un descubrimiento muy relevante, pues Pedro Castellanos y Estanislao Gormaz, que araban con su yunta de borricos, sacaban a la luz un tesoro, de origen íbero, consistente en una copa, varios adornos de plata y un número de monedas.

El hallazgo causó tanta expectación, que llegó a estar expuesto en nuestro ayuntamiento, pero por poco tiempo, ya que el hallazgo se hizo en el término de Santisteban del Puerto y revindicándolo éste, pasó al Museo Arqueológico de Jaén, donde se encuentra actualmente.

 

La dominación árabe

De la presencia visigoda en la comarca de Castellar no tenemos ningún dato que demuestre su presencia, pero sí podemos afirmar que las incursiones de los árabes por estos lares fueron una realidad. Los árabes bautizaron como ~Mania,~ (tierra seca) a esta enorme región que fue de las primeras que sufrió las divisiones en la Península, allá por el siglo VIII; Divisiones estas creadas a raíz de las luchas internas entre los invasores árabes. Así pues, la provincia quedó integrada en la Taifa de Toledo.

Fue nuestra comarca entonces bautizada como el lugar de Ben-Ah; dedicada a uno de los yernos de Mahoma. Debido a su montuosidad y a la exuberancia de encinares y quejigares la denominaron Mata de Ben-Alí y que con el tiempo sufrió una paulatina deformación, pasando de Ben-Allí a Vencáliz y de Vencáliz a Mencáliz, quedando de definitamente como "Mata de Mencáliz".

La mencionada mata de Mencáliz fue prolífica en asentamientos y castillos como Eznavejor, Montizón, Xoray, Torre de la Higuera, etc. Tampoco la sierra del Cambrón se escapó de la presencia árabe y en las Relaciones Topográficas de la Torre de Juan Abad de 1575, en el punto 33, hace un comentario sobre la existencia de los atalayas árabes en el sitio denominado Los Angariles, pero apunta a que ya están desechas. Estas dos torres se encuentran en la zona oeste de la sierra, mojonera con los Ardosos y a un Km. del Charco del Corzo, que casualmente aún conservan un promontorio de piedras semiordenadas.

Mojones entre Calatrava y Santiago

Comenzó la Reconquista con la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y a partir de ahí, la expulsión de los árabes en la parte suroeste de la provincia. Desde entonces la repartición de territorios en esta comarca y aledaños se llevaría a cabo entre las órdenes militares de Calatrava y Santiago. Las disputas entre las dos instituciones religioso-militares eran constantes pues sus jurisdicciones no estaban demarcadas. Para evitar confusiones se reunían en Membrilla el 4 de septiembre de 1239 0. Martín Ruiz, Maestre de Caballería de la Orden de Calatrava con D.Rodrigo Heñíguez, Maestre de Caballería de la Orden de Santiago y acordaron amojonar los términos de Calatrava y Santiago.

~El primer mojón que debían poner estaría en Torre Alver, que se encuentra a una legua de la Cimbarra y el 2º en las Navas de la Condesa, que sería el medianedo entre el castillo de Salvatierra y Eznavejor, de Calatrava y Santiago, respectivamente. El tercer y cuarto mojón serían los Villares y Monte Agudo. Pero quedémonos en el 2º mojón, realmente este segundo mojón no está realmente en las Navas de la Condesa, sino en la misma linde de su finca, que es término del Viso, donde también confluyen el de Santisteban y el de la Torre. En las Relaciones Topográficas de la Torre, 1575 menciona este sitio como Charco del Çadorio o Cadorio, adonde más arriba hay una peña en forma de mesa, donde los Maestres de Calatrava y Santiago, comieron con el Conde de Santisteban y allí estuvieron cada uno sentado en su término. Este hecho, así relatado, lógicamente está impregnado de leyenda, pero lo que sí es cierto es que este punto no es ni más ni menos que el mítico Charco del Corzo, que toma el nombre de un cerro que se encuentra al oeste, ya término del Viso. Debo añadir que el historiador manchego O. Manuel Corchado Soriano en su libro sobre El Campo de Montiel, apunta la posibilidad de la existencia de una dehesa cercana a este sitio denominada Cernina en la confluencia de estos términos incluso llegando al de Santa Cruz, donde otras fuentes sitúan el Çadorio o Zadorio.


El Cambrón como dehesa boyal

El 14 de Septiembre de 1564 se le otorga la independencia de Torre de Juan Abad a Castellar de la Mata de manos del Rey Felipe II. Amén de sus obligaciones y privilegios como cualquier villa, también se le concede una extensa dehesa boyal 133% de su término) para que disfruten de pastos los bueyes de la labor. Conviene resaltar que durante los veinte primeros años de la dehesa no era sino de la Torre, ya que recibía anualmente un simbólico arrendamiento; al cabo de este tiempo, pasó al ayuntamiento de nuestra villa.

Abarcaba nuestra dehesa boyal parte del Pozarrón Barranquillos, Legio, Toriles y desde ahí hasta los Hijuelos, Romero y la Sierra del Cambrón. Estaba totalmente prohibido roturar y sembrar estas dehesas y las rozas de monte y leñaderos, estaban sometidas a unas estrictas normas estipuladas por la Orden de Santiago y de su vigilancia se encargaban desde el boyero del Concejo (guarda de las vacadas) hasta los caballeros de sierra (cargos anuales para la salvaguarda de los términos municipales). Las vacadas sólo podían pastar de noche y por el día se encerraban en los toriles el ganado cerril o los terneros, mientras que las yuntas, salían a arar al término (Estas peculiaridades se podían dar en algunos pueblos, es decir, dependía de las normas locales).

No tenemos datos de como estaba distribuida la rotación de pastos en nuestra dehesa, pero podemos asegurar que por lo escarpado del terreno y por la lejanía del Toril, la sierra del Cambrón, se encontró siempre en estado virgen, es decir, prácticamente inalterable hasta su proceso desamortizador en la segunda mitad del siglo XIX. Respecto a la ladera nororiental de la sierra, enclavada en el término de la Torre, las R. Topográficas hablan denominando la Dehesa de la Nava, que es de la Mesa Maestral que se arrienda por 180000 maravedíes a agricultores de la comarca. Durante muchos años esta dehesa se arrendó casi íntegramente a labradores de Castellar.

La Dehesa de la Nava, también conocida como Navas del Rey, integra a la sierra del Cambrón como suya. Recibe esta dehesa tal nombre ya que en 1561 se desencadena un pleito entre la Torre y Villamanrique donde el 2º reclama más término al 1º. Su petición fructificó y tras el largo litigio, Felipe II le concedió 1/2 legua alrededor de la villa de Villamanrique, debiendo pagar 4000 ducados, dis frutando el rey de acotarse otra dehesa. Y así lo hizo en la parte más oriental del término llamándose Navas del Rey De aquella época existen mapas que corroboran estos dominios y figuran como Dehesa del Rey Dehesa de su Majestad o Navas del Rey

Alusión a la sierra en los textos del siglo XVIII

Tenemos una breve alusión a esta sierra en las descripciones del Cardenal Lorenzana en 1788. Dice en un escueto texto acerca de Castellar que"....... distancia de una legua ay una sierra bastante elevada, llamada sierra del Cambrón, que enlaza con otros montes de la sierra de Vilches...."; más adelante dice: ".....pero yerbas medicinales dicen que ay muchas en esta Sierra Morena......”.

CARLISTAS EN LA SIERRA

Nos adentramos en el siglo XIX, donde en el primer tercio, España estaba convulsionada por la guerras carlistas. En la provincia de Ciudad Real, los enfrentamientos adquieren gran virulencia y protagonismo, víctimas de un entorno geográfico y social. Gran parte de las tierras del sudoeste del Campo de Calatrava y todo el Campo de Montiel se enclavaron en la demarcación geográfica de la zona de la Sierra de Alcaraz, según el movimiento de las partidas carlistas. Diversos hechos y escaramuzas entre carlistas y liberales, encontraron terreno abonado en este marco geográfico. Las partidas carlistas encontraron en el sur de la provincia, un medio natural para moverse, debido a su escarpado terreno y a su despoblamiento fuera de grandes vías de comunicación. Así pues, las gavillas de carlistas al frente de su cabecilla (Recibe este nombre al grupo reducido y apiñado y bien organizado, de 6 y 12 personas) buscaban estas buenas condiciones orográficas.
Corrían finales del mes de mayo de 1834, donde la tranquilidad de este pueblo se vio alterada por cuatro forajidos rezagados de Manuel Adame, alias El Locho cabecilla carlista ciudarrealeño, que conocía muy bien Sierra Morena, pues en plena guerra de Independencia, había sido espía y conspirador de España, donde años después no dudó en enrolarse a la causa carlista. A una legua de Castellar sorprendieron a D. Pedro García Aguilera, administrador de las haciendas del Sr. Marqués de San Martín y a un agricultor que le acompañaba, los internaron en la sierra, exigiéndoles el pago de 150 reales como único medio de librarse de ellos. Así quedó plasmado este hecho en El Eco del Comercio, revista de actualidad de aquellos días.

La sierra en los procesos desamortizadores

Fueron dos grandes los procesos desamortizadores que marcaron la vida rural en el siglo XIX. El primero llevado a cabo por Juan Alvarez Mendizábal en un largo proceso de más de veinte años llevado a cabo en la primera mitad del siglo, donde su primordial intención era privatizar en inmenso legado de propiedades que poseía la Iglesia. El segundo gran proceso lo llevaría a cabo desde mediados de siglo por Pascual Madoz Ministro de Hacienda, que además de llevar a cabo su célebre Diccionario Histórico-Geográfico, enajenó de muchísimos pueblos sus dehesas bóyales, privatizándolas, argumentando su decadencia en los tiempos que corrían. Casualmente, la sierra del Cambrón, sufriría estos dos proceso, pues las tierras que pertenecían a la Torre, se enmarcaban dentro de la antigua dehesa de las Navas del Rey y eran por lo tanto, de la Orden de Santiago, administrada por la Mesa Maestral. Esta finca fue adquirida íntegramente por la familia Melgarejo (Duque de San Fernando de Quiroga) que abarcaba las actuales fincas de la Nava, Casa Oliver (T de la Torre), Montagut, Rabizas y la Solana de Las Gachas (La Langosta).

La zona o ladera oriental de la sierra, al pertenecer a la dehesa boyal de Castellar, sufrió el segundo proceso dé privatización, adquirida íntegramente por la familia Clemente. Existen datos en El Boletín Oficial de la Provincia, donde en 1860 aún no se había desamortizado ya que aparece una subasta para el carboneo de dicha dehesa.

La postguerra. Maquis en el Cambrón

Acabó la amarga e inútil contienda civil, pero ciertos grupos del bando republicano, decidieron echarse al monte sin ánimos de reciclarse en el nuevo orden bien temiendo el paredón o los campos de trabajo. A este fenómeno social se le llamó guerrilla anti-franquista más popularmente conocido como MAQUIS.
Estos grupos de comba­tientes, se quedaron recluidos en montes y sierras de media España. Tuvo el sur de Ciudad Real gran virulencia de estos grupos, sobre todo por el Valle de Alcudia, extendiéndose hasta la Sierra del Viso. Por esta zona y hasta Albaladejo y Terrinches, tuvieron un paso fugaz estos personajes de la posguerra, que se alimentaron más de la leyenda popular, que de la relevancia de sus hechos, pues, afortunadamente, no llegaron a cometer ni delitos de sangre ni grandes tropelías.

El primer encuentro con vecinos de Castellar, podemos fecharlo en 1942-43 donde tres mocicas vecinas de aquí, lavaban la ropa en el Pozo de Feliciano. Montados en tres yeguas, se acercaron tres hombres con aspecto dejado de como andar por la sierra. Comenzaron a hacerle un pequeño interrogatorio y con aspecto tranquilo, preguntaron sobre la posibilidad de comprar hato en el pueblo. Una de las mocicas exclamó que con ese aspecto no deberían tener demasiado dinero y uno de los jinetes sacó bastantes billetes, pero fue delatado por ello ya que una de las mozas exclamó: ¡Cómo va a comprar con ese dinero si es de la República!. Sin más dilación y temiendo ser delatados, echaron a correr vereda arriba, rumbo al norte. Debieron hacer noche en la misma cañada, cuando al día siguiente, 15 de Agosto, llegaron al cerro Lobo, donde en el Cortijo de Adriano se encontraba el guarda con la pareja de civiles dentro. Se confrontaron con el cortijo y al guarda le llamó la atención la indumentaria y los pertrechos. Los desconocidos comenzaron el tiroteo con sus fusiles y la pareja de civiles intentó repeler el fuego, cayendo herido un número de la G. Civil apellidado Rodríguez. Mientras tanto los maquis, corrían vereda arriba perdiéndose entre la angostura del cerro Lobo y la Piedra del Tesoro. Luego después vinieron las conjeturas y la hipótesis de que si había sido la partida del "Rojillo" de Terrinches o la de "Chaqueta Larga",. Dejémoslos sin identificar, porque de la documentación consultada, por esta zona no se movió ningún maquis apodado "RojilIo", y "Chaqueta Larga" era extremeño, que tenía su campo de acción en la comarca de Los Montes. Es más, las guerrillas estaban perfectamente organizadas en pequeñas demarcaciones geográficas y no era posible una expedición desde tan tejos.

Dos años más tarde se daría Otro caso en la sierra de Cambrón, donde otra partida de maquis, capitaneada por Francisco Expósito prieto, alias "El Gafas", este había sustituido a Eusebio Liborio Lombardía, alias "Labija", que meses antes le habían dado muerte en su escondite madrileño.
Tomó "El Gafas" la zona de Mestanza, San Lorenzo, Solana del Pino y la Sierra del Viso, incrementando gran actividad guerrillera. Para ello contó con cuatro partidas, siendo las de Trapichea,, y "Sevillano Hijo", las más populares de esta comarca anteriormente citada.

Volviendo a ese año de 1945, merodeaba el mencionado Gafas por estos lugares, donde en la sierra del Cambrón, había trocha de haber hecho noche, mientras tanto los hermanos Segundo y Eufrásio Martínez, araban una rocha en la solana de los Castillejos, arrendada al Duque de San Fernando. Bajaron "El Gafas" y sus secuaces a interrogar a éstos sobre el paradero del duque, creyéndolos jornaleros de la casa de la Nava y mientras encerraron a los hermanos Martínez en el patio, mientras la partida registraba el cortijo. Las intenciones de secuestro o asesinato fueron fallidas, pues el duque se pasaba temporadas irregulares tanto en la Nava como en Infantes o en sus numerosas haciendas y cortijos. No saciados de su fin, saquearon el cortijo de armas y provisiones y montados en sus caballerías, se adentraron en lo más inhóspito de la sierra.
Jamás volvieron a verse más maquis por estos lugares, es más, sus días estaban contados ya que a finales de los cuarenta fueron controladas y arrestadas la práctica totalidad de las partidas de contra-guerrilleros de la provincia.

Conclusión final

Como habéis podido comprobar, este relato histórico, no tenía desperdicio ninguno, pues al principio os aseguraba que esta emblemática sierra estaba cargada de acontecimientos históricos, de mitos y de leyendas con más pasión popular que rigor histórico. La sierra del Cambrón se presenta hermosa, altanera, pues se disfruta desde decenas de Km., agreste y sobrecogedora, donde una espesísima vegetación la hace inexpugnable, recubriendo esta sus negras entrañas de pizarras y bituminosas y guardando celosamente, todo tipo de animales del ecosistema mediterráneo. Si el Castellón es el Génesis de nuestra historia castellareña, el Cambrón es una continuación ineludible de ella.

Elías Cobos Fuentes

 

1